Tigre asiático, a la vanguardia en ecología

Taiwán, conocido como el tigre asiático por siempre estar al frente en diversos ámbitos, toma la delantera en temas de ecología y reciclaje de basura.

Si bien en el mundo occidental a algunos les cuesta separar la basura entre orgánica e inorgánica, ahora imagínense en subseparaciones aún más específicas para poder reciclar y utilizar lo que aún sirve para generar ahorros e incluso dinero.

Con el fin de aprovechar al máximo los desechos, los taiwanenses, cada que tiran su basura deben tener diversos tipos de contenedores:

  • Comida cruda
  • Comida cocinada
  • Plásticos
  • Diferentes tipos de papel
  • Aluminio
  • Vidrio

Esta clasificación, entre otras, obliga a todos los habitantes a cumplirlo, de lo contrario existe una multa de hasta 200 euros para quienes incumplan, por otro lado hay incentivos para quienes cumplan con todos los requerimientos dictados por el departamento de tratamiento de desechos EPA.

Todo esto tiene un fondo, hace 40 años la mayoría de las personas trabajaba sus tierras y ese era el motor de la economía, y no se generaba tanto desperdicio, pero luego de la industrialización las cosas cambiaron mucho porque se empezó a producir mucha basura que antes no existía y las calles comenzaron a contaminarse al punto de poner en emergencia al país.

La primera respuesta fue quemar todos los desechos, pero no era suficiente y generaba demasiados gases y contaminación, y fue entonces que el Homemakers United Foundation, de Taipéi, en 1987, propuso el sistema de reciclaje que hoy se sigue en este grande asiático.

Muchos de los residuos podían utilizarse como fertilizantes, otros podían reciclarse como el plástico, el papel, metales y texiles, y otros podían reusarse.

Para 2012 los resultados comenzaron a notarse, más de 23 millones de los habitantes de Taiwan reciclaban el 54% de sus desechos, en Taipéi el porcentaje alcanzaba el 67%, mientras que un mínimo de basura tiene como destino final la incineración, pero esto cuesta, dependiendo del tamaño de la bolsa a incinerar (sólo bolsas azules) se cobra de dos centavos a un euro, para exhortar a producir los menos desechos posibles.

Gracias a todo esto, cuando anteriormente una persona desechaba 1 kg de basura diaria, ahora no rebasa los 400 gramos.

Por ello es que grupos ecologistas a lo largo y ancho del mundo exhortan a seguir prácticas sustentables de consumo para evitar los gases de  efecto invernadero y la sobre contaminación de suelos y aguas.

En México el máximo programa es la separación de basura en dos tipos y no siempre se sigue, pero podemos empezar con nuestra persona, luego nuestro hogar, la familia, la empresa, la colonia, y así poco a poco, además el uso de comporteros, o la venta de productos reciclables como papel, metales, plásticos nos da un pequeño ingreso extra.

 

 

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